Ser un buen abogado no es suficiente. Ya lo sé, yo también lo pensé, pero fui un ingenuo.
Algo que pasa con esta carrera es que la confianza es clave; muchos clientes te llamarán y te pedirán que veas sus casos porque se sienten seguros contigo. Pero eso no es tener tu propio estudio jurídico.
Con esa «cartera de clientes extra» que parece aparecer en la carrera de todo abogado al graduarse, viene el pensamiento: «¿Y si… inicio mi propia firma? Ya tengo algunos clientes…».
Hacerlo sin tener compromisos o responsabilidades que cubrir no parece una mala idea (esto fue lo que me pasó a mí, gracias a Dios). Pero, dejar un trabajo por aventurarte a emprender teniendo responsabilidades importantes como familia que mantener… mejor termina de leer este post primero.
La delgada línea: ¿Empresario o Autoempleado?
Emprender es toda una aventura en sí mismo, y emprender en el derecho no es la excepción. Hay una línea muy delgada entre ser el dueño de una empresa y un autoempleado.
Ser el dueño de tu empresa es a lo que todos apuntamos: clientes llegando, tu equipo facturando y tú supervisando el crecimiento del negocio. Es el sueño.
Pero, ¿por qué muchas personas caen en la figura del autoempleado?
La respuesta es un poco cruel, pero sencilla: porque un abogado no sabe hacer negocios (o al menos no nos lo enseñan en la universidad).
Los 4 Pilares de un Estudio Jurídico Rentable
Un estudio jurídico, al igual que otro negocio, requiere a mi no tan humilde criterio:
- Online: Campañas en Meta Ads, Google Ads, TikTok Ads o contenido orgánico que ayude a tu cliente a entender su problema.
- Offline: Desde entregar una tarjeta de presentación hasta un evento presencial o capacitación en una empresa.
- Consejo: Algo que me sirvió al inicio fue la especialización. Especialicé a mi equipo en servicios clave (sucesión intestada, cambios de nombre, divorcio) y luego fuimos ampliando. Todos detestan a un «abogado todista».
La realidad de emprender
Ahora bien, lamento decirte que esto no es todo. Hay muchas cosas que aprenderás en el camino y que, como es natural, no me alcanzan en un blog.
Pero si tienes que quedarte con algo de esta lectura, es esto: para emprender no debe darte miedo o «weba» aprender.
Debes estar dispuesto a salir de esa zona cómoda y no solo estudiar derecho. Tienes que estudiar sobre ventas, ganchos visuales, ganchos verbales, impacto visual, satisfacción al cliente, estandarización de precios, guía de procesos y otras mil cosas.
Pero si eres de los valientes que quiere y que piensa sumar al mundo con un emprendimiento de calidad, que mejore realmente la reputación del abogado: felicidades, es algo absolutamente emocionante.
Mi más sincera enhorabuena, bienvenido al club.