¿Cómo es dirigir tu propio estudio jurídico?

Cómo es dirigir tu propio estudio jurídico: La verdad que no te cuentan

Ser un buen abogado no es suficiente.

Ya lo sé, yo también lo pensé, pero fui un ingenuo. Algo que pasa con esta carrera es que la confianza es clave; muchos clientes te llamarán y te pedirán que veas sus casos porque se sienten seguros contigo. Pero eso no es tener tu propio estudio jurídico.

Con esa «cartera de clientes extra» que parece aparecer en la carrera de todo abogado al graduarse, viene el pensamiento: «¿Y si… inicio mi propia firma? Ya tengo algunos clientes…».

Hacerlo sin tener compromisos o responsabilidades que cubrir no parece una mala idea (esto fue lo que me pasó a mí, gracias a Dios). Pero, dejar un trabajo por aventurarte a emprender teniendo responsabilidades importantes como familia que mantener… mejor termina de leer este post primero.

Emprender es toda una aventura en sí mismo, y emprender en el derecho no es la excepción. Hay una línea muy delgada entre ser el dueño de una empresa y un autoempleado.

Ser el dueño de tu empresa es a lo que todos apuntamos: clientes llegando, tu equipo facturando y tú supervisando el crecimiento del negocio. Es el sueño.

Pero, ¿por qué muchas personas caen en la figura del autoempleado?

Autoempleado: Aquella persona que «tiene un negocio propio» pero que es el que hace la labor que vende. Es decir, «trabaja para sí mismo» pero nunca tiene tiempo, gana poco y trabaja mucho. No puede escalar el modelo de negocio.

La respuesta es un poco cruel, pero sencilla: porque un abogado no sabe hacer negocios (o al menos no nos lo enseñan en la universidad).

Un estudio jurídico, al igual que otro negocio, requiere a mi no tan humilde criterio:

1. Un sistema de Marketing (Atracción): Necesitas un sistema online y offline que haga conocida a tu firma y que constantemente te descubra nuevos potenciales clientes.

  • Online: Campañas en Meta Ads, Google Ads, TikTok Ads o contenido orgánico que ayude a tu cliente a entender su problema.
  • Offline: Desde entregar una tarjeta de presentación hasta un evento presencial o capacitación en una empresa.

2. Un sistema de Ventas (Conversión): Posiblemente escuches por ahí que «un buen servicio se vende solo». No saben lo que dicen. En esta industria la confianza es clave. Si ya vienes recomendado, el cierre es fácil. Pero para escalar, necesitas convencer a quienes no te conocen. Necesitas una relación previa, una reunión de consulta inicial y llamadas para demostrar que tú y tu equipo son los abogados en los que vale la pena confiar. No todos son buenos para las ventas, pero escribiré sobre eso en otra ocasión.

3. Un equipo legal impecable (Técnico): Por supuesto, no importa qué tan bien vendas; si tu servicio es un asco, te hundirás. Necesitas un equipo que sepa lo que hace.

  • Consejo: Algo que me sirvió al inicio fue la especialización. Especialicé a mi equipo en servicios clave (sucesión intestada, cambios de nombre, divorcio) y luego fuimos ampliando. Todos detestan a un «abogado todista».

4. Satisfacción al cliente (Fidelización): El servicio puede ser bueno, pero es importante que el cliente entienda que es bueno. Uno de los primeros problemas es que el cliente no sabe dónde está parado. Un abogado capaz de explicarle estos pasos se habrá ganado su confianza por siempre.

Como una vez un cliente me dijo: «Dr. usted será mi abogado, el de mis hijos y si su empresa sigue aquí, el de mis nietos».

Ahora bien, lamento decirte que esto no es todo. Hay muchas cosas que aprenderás en el camino y que, como es natural, no me alcanzan en un blog.

Pero si tienes que quedarte con algo de esta lectura, es esto: para emprender no debe darte miedo o «weba» aprender.

Debes estar dispuesto a salir de esa zona cómoda y no solo estudiar derecho. Tienes que estudiar sobre ventas, ganchos visuales, ganchos verbales, impacto visual, satisfacción al cliente, estandarización de precios, guía de procesos y otras mil cosas.

Pero si eres de los valientes que quiere y que piensa sumar al mundo con un emprendimiento de calidad, que mejore realmente la reputación del abogado: felicidades, es algo absolutamente emocionante.

Mi más sincera enhorabuena, bienvenido al club.


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